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Malas decisiones, el origen de la elevada contaminación

2016-03-17 13:00:00

México, Ciudad de México, 17 de marzo de 2016.- Siempre polémico el tema del programa “Hoy no Circula” de la Ciudad de México y área metropolitana, su revisión, hoy más que nunca, parece impostergable dada la evidencia de que el plan de contar con engomados 00, 0, 1, 2, verdes, amarillos, rojos, y no sé cuantos más, no han dado el resultado que se esperaba.

El no tener el alcance planeado ha complicado su aplicación y lo ha hecho aparecer siempre dentro de una esfera de corrupción, que, pese a ser un secreto a voces, parecería que simplemente quieren dejarlo así.

En verdad que conseguir los engomados privilegiados del programa requiere únicamente de dos cosas: la capacidad de renovar tu vehículo al menos cada 10 años, y por supuesto, si se quiere ahorrar molestias y rechazos al momento de verificar, incluso con vehículos nuevos, el reparto de dádivas o mordidas para que como dicen “pase porque pase”.

La mala noticia es que ahora se habla de promover la aplicación del programa en el resto del país, a raíz, claro, de las contingencias ambientales que vive hoy día la ciudad de México, sin importar toda la corrupción que el programa trae consigo, sin tomar en cuenta el incremento del parque vehicular que ocasionaría y, desde luego, sin considerar las diversas condiciones climatológicas y ambientales que tiene cada región.

Pero más allá de todo esto, y del intenso debate que seguramente vendrá en los próximos meses en torno al interés de unos cuantos por impulsar el programa en la totalidad del territorio nacional, me parece que la primera pregunta que surge es ¿qué está pasando precisamente ahora en la Ciudad de México?

¿Cuál es la relación entre el incremento de la contaminación y factores como la aplicación del nuevo reglamento de tránsito; la ya mencionada inoperancia del programa Hoy no Circula de la Ciudad de México y área metropolitana; la pésima condición de servicio de transporte colectivo de la ciudad; o la multiplicación de la bicicleta como vehículo de transporte, sin que se haya mejorado paralelamente éste?

Si bien no vendría mal que la autoridad capitalina ofreciera una disculpa a la ciudadanía, mejor sería dar marcha atrás con la aplicación de tantas malas medidas que trajeron consigo tránsito más lento, con la consiguiente mayor carga vehicular y el respectivo incremento en los índices de contaminantes que emiten los automóviles.

¿De verdad no pueden ver las autoridades capitalinas que todo esto ha traído mayor caos vehicular, mayor contaminación, y más horas de emisiones contaminantes?

Es evidente que Mancera no está dispuesto a aceptar el error, seguramente porque piensa que con ello se le escapa de las manos la posibilidad de su candidatura, sin embargo, es difícil que se le pueda ver ya como una opción real, precisamente ante los reiterados errores y la falta de humildad, inteligencia o, cuando menos, astucia, para salir de ellos.

Esperemos que en Yucatán no cometan el error de abrir la puerta al “Hoy no Circula”, que tengan la visión para entender que la solución está en el impulso al transporte público, haciendo de éste un medio digno, eficiente y que represente una verdadera opción para la gente.

No está de más el que haya mayores controles vehiculares, pero no castigando a los que menos tienen, porque en la ciudad de México mucho se ha escrito y dicho respecto a la inmensa cantidad de vehículos que no dejan de circular y que lo hacen en condiciones que, a todas luces, son irregulares.

Ante esta problemática ambiental que lastima a los capitalinos, y que no acontecía  hace 14 años, ha vuelto a escucharse con fuerza la queja de la gente que tiene que caminar para arribar a las estaciones del Metro y del Metrobús, o a los paraderos de camiones y colectivos, a pesar de que los medios alertan frecuentemente sobre la posibilidad de que "si no tienen a qué salir hay que permanecer en casa".

Esos ciudadanos gritan y lo hacen fuerte reprochando a Mancera el engaño de que se subía el costo del pasaje del Metro, para mejorarlo, cuando es más que evidente que no han cambiado en nada las pésimas condiciones de ese servicio y, por el contrario, cada día está peor. Basta con recordar el reciente episodio de las escaleras de la estación Nativitas que se vinieron abajo.

Mancera, en su afán de ganar votos entre todos los capitalinos, atacó varios frentes, queriendo quedar bien con quienes se mueven en transporte público, con la apertura de nuevas rutas del Metrobús; con quienes usan la bicicleta como medio de transporte, al abrir constantemente nuevos espacios para ellos; y con los automovilistas, al permitir que prácticamente todos los autos circularan.

Sin duda, un error de cálculo de los asesores del jefe de gobierno capitalino ha hecho que tanta ambición política reviente sus planes, porque ni peatones, ni ciclistas, ni automovilistas, ni usuarios del transporte público se encuentran complacidos con la supuesta "prioridad" que ha dado a los demás.

Dice el dicho que " quien mucho abarca poco aprieta" y la autoridad capitalina, en su afán de quedar bien con todos, dejó de lado temas prioritarios para la movilidad de la ciudad, como por ejemplo, el mejoramiento del servicio del Metro y los Metrobúses, que pudo ir de la mano de un programa radical de impulso a la bicicleta.

En todos esos círculos abundan las quejas y es natural, porque no han sido atendidos con acciones de fondo. Solo se les ha dado una aspirina para todos sus males y eso, sin duda, será un gran obstáculo en la carrera política de quien lo hizo mejor cuando no se consideraba a sí mismo político y no escuchaba el canto de las sirenas.

Hoy, ante la tremenda realidad que nos salta a la vista, de que en lo que va del año solamente ha habido 11 días limpios en la Ciudad de México, el doctor Mancera argumenta que no se está presentando la realidad del estudio revelado a últimas fechas, acerca de lo contraproducente que ha resultado el nuevo reglamento de tránsito.

También habla de la necesidad de que las seis entidades que conforman la Megalóplis homologuen programas de verificación, que se requiere mayor participación federal por aquello de los vehículos que usan placas federales, como el transporte escolar,  y... tantas cosas que, seguramente, mejorarían nuestra realidad pero que, ahorita, pierden fuerza ante la evidencia de que su administración le ha fallado a los habitantes de la capital mexicana.

El transporte gratuito durante estos días parece más una confesión y una respuesta generada por culpa, que una medida real para compensar a todos aquellos que tuvieron que dejar en casa sus autos.

Hoy, la gran cantidad de autos que ruedan en la capital del país, el nuevo reglamento de Tránsito de la Ciudad de México y las numerosas bicicletas que no cuentan con un espacio adecuado para circular – lo aceptemos o no quienes promovemos el uso de ese medio – hacen que el tránsito sea más lento, provocando una mayor la contaminación.

Lo que le faltaba a Mancera ha llegado. Los 206 puntos IMECA alcanzados este martes son la prueba contundente de que su ambición política colapsó afectando definitivamente la vida de los capitalinos y también, ya se verá en las urnas, el camino de Mancera en la política.

* Claudio Gardea Ríos
claudio.gardea.rios@gmail.com
@ClaudioGarRos

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