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¿Qué nos dejó el Mundial de Brasil?

2014-07-15 18:50:00

Mérida, Yucatán, 15 de julio de 2014.- Al día siguiente de concluido el Campeonato Mundial de Futbol Brasil 2014 inicia el recuento con las manifestaciones que llenaban las calles de Brasil y hacían pensar en la probable afectación al desarrollo de la justa deportiva, además del deterioro que provocaron a la imagen de la presidenta Dilma Roussef.

La ceremonia de inauguración fue duramente criticada debido a su “simpleza” y “falta de profesionalismo”  por quienes la compararon con las que acostumbramos ver en el Súper Bowl,  o con las de otras copas del mundo.

En el colmo de su descrédito, se le igualó a las ceremonias escolares, así de “hechiza”, de “doméstica”, lo que acrecentó la expectativa sobre la capacidad de Brasil para llevar a cabo un evento de tal magnitud y los ojos del mundo se posaron en el césped donde rodaría por vez primera el balón, el juego inaugural: Brasil contra Croacia.

La selección de Brasil expuso lo lejos que estaba de contar con un cuadro similar a aquellos que la hicieran famosa y que la llevaron a ser la que más títulos tiene en la historia del mundial.

Marcelo pasó a la historia por ser quien anotó el primer tanto del Mundial de Brasil 2014, pero lo hizo en su propia puerta. Neymar, el crack del momento, rescató el partido al anotar el de la igualada. A final de cuentas, Brasil ganó a Croacia 3-1 pero no convenció ni a su afición.  

La presencia de los mexicanos en aquellas tierras se hizo notar de inmediato por su alegría, por su apoyo a los nuestros que tan mal la habían pasado para poder llegar al máximo evento del futbol mundial y que tan bien se vieron en su primer juego al ganar a Camerún 1-0.

El Tri empató con Brasil, mostró calidad y, sobre todo, carácter para seguir adelante, como lo dijo, en su momento su entrenador, Miguel “El piojo” Herrera, irían por más, no sólo por la calificación a la siguiente ronda.  Qué bien nos hicieron sentir al mostrar que tenían con que llevarnos hasta alturas nunca antes alcanzadas.

Un nuevo ídolo mexicano surgió. Esta vez el arco nacional fue el reflector  que proyectó al portero Guillermo Ochoa quien figuró en medios internacionales y llenó las redes sociales gracias a su inolvidable paradón del cabezazo de Neymar, quien ya festejaba el gol.

Pero también nos hicimos presentes fuera de los estadios con la tragedia que envolvió el salto del joven mexicano Jorge Alberto López Amores desde el piso 15 de un enorme navío para terminar sus días en el mar. Se supo después que se trataba del hijo del procurador de Chiapas. Su vuelo, de unos 50 metros, se difundió profusamente por las redes sociales.

El mundial trajo otras sorpresas como la eliminación de Portugal, y su astro Ronaldo, en la primera fase; la  actuación decepcionante del excampeón España y la imposibilidad de clasificar de equipos consolidados, como Inglaterra e Italia.  

Nuevamente un hecho fuera del futbol puso a Brasil en la primera plana de los medios. Un  paso a desnivel construido para el mundial se derrumbó en la ciudad sede de Belo Horizonte, dejó dos muertos y 22 heridos.

Nuestro seleccionado nos dejó satisfechos, a pesar de no conseguir el quinto partido y de que dio la impresión de haberse achicado ante Holanda, de haberse cerrado él mismo la posibilidad de trascender, pues le jugó al tú por tú a una de las mejores selecciones de la justa y nos hizo disfrutar un buen juego.

El uruguayo Luis Suárez  volvió a morder a un rival y no es tan terrible que lo haya hecho, sino que, a su regreso, sus compatriotas lo festejaran y lo convirtieran en el ídolo del momento.

La decisión de la FIFA fue “ejemplar”: nueve partidos de sanción con su selección y la prohibición de cualquier actividad relacionada con el futbol durante cuatro meses, aunque ahora parece desdibujarse y, a cambio,  el futbolista caníbal sufrirá un castigo menos drástico.

Nuevamente México se hizo presente en los medios, ahora por el incidente en el que cerca de 300 connacionales quedan varados por falta de vuelo para retornar a su país, un problema que parece ser recurrente en este tipo de eventos. La agencia de viajes les cumplió en todo, dicen ellos mismos, salvo en el medio de transporte para regresar y quedaron varados durante tres días en el aeropuerto de Recife.

James Rodríguez llevó a la selección de Colombia a los cuartos de final, por primera vez en su historia al vencer a Uruguay 2-0. Los amantes del futbol reconocieron la calidad de este extraordinario jugador rindiéndole una ovación al término del encuentro donde fueron eliminados por Brasil.

Otra sorpresa gratificante fue Costa Rica, quien se eliminó con Holanda en cuartos de final y, aunque perdió, dio una gran demostración de entereza y motivación.

La mirada del mundo se posó nuevamente en México cuando cuatro connacionales se vieron envueltos en un lío de golpes. En un principio, la información proveniente de Brasil indicó que cuatro mexicanos, dos de ellos funcionarios de la delegación Benito Juárez, en el DF, manosearon a una mujer y golpearon terriblemente a su acompañante. Posteriormente ha circulado una gran cantidad de información y se ha sembrado la duda, aunque, por lo pronto, siguen detenidos allá  y, al parecer, allá  se quedarán.

Los anfitriones fueron humillados por  Alemania con un histórico marcador 7-1 y no lograron obtener el tercer lugar, que les arrebató Holanda con un 3-0. Miroslave Klose anotó un gol y llegó a 16, superando por uno al inolvidable astro brasileño Ronaldo, como máximo goleador de esta competencia.

Argentina, por su parte, vino creciendo en cada encuentro aunque, al final, no le alcanzó para desarrollar un juego siquiera mediano al lado de los que llegamos a verle en el pasado. Llegó a la final frente a Alemania, que se ubicaba como franca favorita, esperanzada en sus individualidades, Messi a la cabeza de todas ellas.

Pero, el cuatro veces Balón de Oro por sí solo no podría contra esta Alemania, porque la lógica de los deportes en equipo es que, precisamente, su cohesión les da forma, sentido, y los lleva al éxito, sin demérito de las grandes individualidades que al formar parte de un grupo brillan con una luz más intensa.

Entre la impotencia de una Argentina trastornada al grado de exhibirse menos futbolera que golpeadora y la solidez de Alemania, disciplinada, constante, contundente y madura, se tejieron muchos sentimientos que se expresaron, sobre todo, en las redes sociales.

El Mundial de Brasil 2014 dejó al final a un campeón que se merecía el título porque lo buscó todo el tiempo, luchó por él con todo su potencial y supo obtenerlo.

Dejó sabor a desilusión por lo que ha perdido el futbol estético, artístico, pero también dejó el reconocimiento al futbol contundente, de objetivos, de estadísticas y resultados.

Dejó la alegría de ver jugar con tanto corazón de por medio a Costa Rica,  México, Colombia y Chile y, al mismo tiempo, la impotencia de ver que sigue aceptándose el mandato insensato de la FIFA,  que para coronar la mala actuación de Argentina en el partido final, decide nombrar a Messi el jugador más valioso de este mundial, un reconocimiento inmerecido totalmente.

En suma, el mundial de futbol muestra la luz y sombra de los países, de su futbol y de su organización, la FIFA, a la que nadie ve ya con buenos ojos pero que sigue imponiendo sus criterios y controlando ese deporte en el mundo.

*Claudio Gardea Ríos
claudio.gardea.rios@gmail.com

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