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Orgullo Mexicano

2014-07-11 18:15:00

Hace unos meses estaba en el Metrobús cuando entró una mujer de pelo castaño claro y piel blanca, con una niña -muy bonita-, morena, de ojos grandes y oscuros. Con acento extranjero, la mujer  dijo a la niña: “Aquí todos son muy bajitos. En mi país todos son muy altos” (aunque ella no lo era tanto). A lo que la niña respondió: “Hay alguna gente alta”.

Yo me quede meditando largo rato esta situación y sentí que debía haber dicho algo como: “¡Tiene usted razón! Aquí la mayoría somos morenos, chaparros y gorditos. ¡Esa es nuestra raza! ¿Tiene usted algún problema con eso?” Entre esta y otras experiencias que me ha tocado ver, he meditado hace tiempo sobre el conflicto que tenemos al decir “soy mexicano”.

Porque, como todos sabemos, somos mestizos, pero no sabemos cómo o de qué sentirnos orgullosos. Y eso no significa que no haya muchísimas cosas de qué sentirse orgulloso; sino que, desde mi punto de vista, vivimos en un conflicto constante.

Nos sentimos orgullosos de la cultura indígena, pero nos sentimos insultados si nos dicen que somos indígenas. Queremos parecernos físicamente a los españoles, pero nos sentimos avergonzados de que los que llegaron a conquistarnos eran -en su mayoría- gente de mala reputación.

Entonces nos conflictuamos.

Por si fuera poco, como americanos, tampoco encontramos nuestro lugar. Si nos dicen “norteamericanos”, no lo sentimos, porque eso pareciera que es Estados Unidos o Canadá, pero tampoco nos sentimos centroamericanos y, claro, el resto de Latinoamérica nos ve como que somos iguales a los estadounidenses; por su parte, los europeos creen que somos sudamericanos.

Y nosotros estamos en el “Laberinto de la soledad”, como muy atinadamente dijo Octavio Paz.

Por si fuera poco, desde mi perspectiva, México es muchos Méxicos. Que es otro peligro latente para nuestra identidad nacional.

Sin embargo, nos reconocemos en todos lados fuera de México, sin importar de qué parte del país somos, por cálidos, amables, amistosos y fiesteros. Eso es algo de lo que debemos estar orgullosos, como de nuestra riqueza natural, indudable fortaleza cultural, nuestra proverbial anfitrionería, nuestro carácter afable y alegre, nuestro profundo sentido de familia, el valor que damos a la amistad y la camaradería.

A nivel internacional, siempre hemos favorecido al pacifismo. Tenemos las mejores playas del mundo, climas tan variados, que nos permiten contar con tan diversa flora y fauna que colocan a México entre los 12 países del mundo más mega diversos. También hemos de sumar todos los sitios prehispánicos que tenemos, al igual que nuestros pueblos mágicos.

Además de que la UNESCO nombró a la comida mexicana como patrimonio inmaterial de la humanidad, siendo nuestra cocina la única que cuenta con este honor.

Y si queremos más motivos para sentirnos orgullosos, la OCDE declaró a nuestro país como el más trabajador del mundo industrializado, a pesar de los bajos sueldos en 2013. Hace unos 3 meses, aproximadamente, nuestro país ganó el Campeonato Mundial de Robótica, que se celebró en Anaheim, California.

Este premio lo obtuvieron los estudiantes de la Universidad Tecnológica de la Huasteca Hidalguense, donde participaron 600 equipos provenientes de diferentes países; y si la mayoría era morenos y bajitos, eso no tenía nada que ver con su capacidad.

Desgraciadamente, siempre decimos cosas como “está guapo, aunque es moreno”.  Nos sentimos orgullosos de los indígenas, de sus bailes y su cultura; y la presumimos, pero nos molesta que nos digan indígenas. No entendemos que resultamos de un mestizaje y ambos, tanto el europeo como el indígena, nos hacen lo que somos, por igual. Dejemos de preocuparnos por el porcentaje que tenemos de uno o de otro: somos mexicanos.

Tengo un amigo Italiano que no solo se conformaba con decir que era italiano, sino que, para él, era de gran relevancia mencionar que además era romano. Así nosotros deberíamos permitirnos decir “soy azteca. Soy maya. Soy tarahumara y soy mexicano”, con el mismo orgullo por todos.

Si no cumplimos con los cánones de belleza anglosajones, qué importa. Yo no creo que los chinos traten de ocultar qué tan chinos son ¿por qué nosotros sí?. España estuvo conquistada por los árabes 800 años, son un 20% árabe y 80% español.

Además, debemos quitarnos esa mala costumbre que muchos mexicanos tenemos de alabar a países extranjeros y hablar mal del propio.

Tenemos muchos problemas, es cierto, pero somos un país con apenas 200 años de vida independiente y México es un país joven que necesita crear y fortalecer su identidad nacional.

Estoy de acuerdo que el “mal de muchos es consuelo de tontos”, pero si volteamos a ver a Centro y muchos de los países de Sudamérica, veremos que vamos por buen camino, falta mucho, pero hay mucho de qué sentirnos orgullosos. No solo nos pongamos la camiseta cuando veamos un partido del futbol.

Tomando en cuenta el momento futbolístico en el que estamos, recuerdo muy bien cuando a un entrenador mexicano le preguntaron hace tiempo quién creía que ganaría el mundial. Él respondió que Argentina y Brasil venían muy fuertes. Cuando le hicieron la misma pregunta el entrenador argentino, sin titubear dijo que Argentina.

El problema es que México no se la cree. Seguimos arrastrando el “mande”, no solo en el lenguaje, sino en nuestra esencia.

Por eso los invito a sentirse mexicanos. A estar orgullosos de su color de piel, sean altos o bajos, delgados o gordos. De nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestra riqueza gastronómica, natural, de lo trabajadores y capaces que somos.

Y a trasmitirle ese orgullo a sus hijos, porque el orgullo y la identidad nacional son indispensables para crear un sentido de pertenencia y amor por nuestra tierra.

Sara Sofía Alpuche de Dios
Consultora en Marketing & Comunicación
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